lunes, 12 de marzo de 2018

Que tengo mucha plancha

El Guadiana, a su paso por Badajoz, en la mañana del lunes 12 de marzo. Una pena lo que está pasando con el Jacinto de agua este que nos ha caido en desgracia. (Foto M. LÓPEZ)

Con tres hijas y una madre, todas por suerte trabajando (incluida la madre, en casa), es difícil acusarme de machista o misógino. Es por ello que cuando dije la última vez, “Genoveva, dame cuarto y mitad de garrapatos para un puré, venga, que tengo mucha plancha” no entendí que me miraran horrorizadas mujeres que tenía a mi lado y a las que atendía Emilio Gamito, que me miró con sorna. En mi frutería de cabecera en Badajoz, en la Plaza del Pirulo, se oye de todo y más en días como el de ayer, de la mujer trabajadora e internacional. La primera vez que dije “yo he tocado con Los Pekenikes” también me miraron con la simpatía del que cree que le estás contando una bola, pero si cuela, cuela. Y claro que era verdad, como que mi amigo José María López Navarrete, profesor jubilado en las escuelas Virgen de Guadalupe, fue una temporada bajista de Los Ángeles, los que cantaban “Mañana, mañana”. O que yo mismo, para no ser menos que Rodríguez Ibarra, también tengo un puente con mi nombre, puente de Manolo, en el pantano de Nogales, para darle celos a Tomás Martín Tamayo que, ¡uy lo que me ha dicho!, me ha llamado asqueroso y menos mal que no me ha lanzado el improperio ahora más temible, el de ganso del Guadiana. O gansa.

Pues que, como te iba diciendo, que en estos tiempos los hombres también podemos ser amos de casa y lo mismo que está demostrado que hacemos mejor el gazpacho, también podemos poner nuestros esfuerzos en las tareas del hogar. Hay otras cosas que se nos resisten, como lo de enhebrar la aguja o hacer submarinismo. A mi esposa acaba de darle el alta de su operación de cataratas el fabuloso doctor Juan P. Torres. Con toda su buena fe, le ha dicho: "ya puedes hacer submarinismo". Así que cuando vaya a la frutería podrá decir “Geno, date prisa que tengo que irme a hacer submarinismo con los gansos del Guadiana”.

(Publicado en la edición impresa de HOY el viernes 9 de marzo de 2018)

lunes, 22 de enero de 2018

Gansos ¿para tomar o para llevar?



Con estudiada parsimonia bajó del noble caballo, que relinchó molesto al sentir que era atado sin contemplaciones a las puertas mismas del vetusto establecimiento. Se sacudió, orgulloso, el polvo del camino. Vestía un terno comprado en las rebajas de Primark. El fulano apestaba a sudor, pese a los esfuerzos del desodorante de barra que se había aplicado, lo que multiplicaba el efecto pestífero o pesticida. Se ajustó el sombrero cordobés, ay mi sombrero, y empujó los postigos atravesando la entrada al cuchitril. Como suele suceder en estos casos, su sombra, alargada como la del ciprés, se proyectó sobre el entarimado en el que hizo sonar sus botas y rechinar las espuelas. Una pizarra, frente al cliente, pregonaba las exquisiteces culinarias de la casa. El enjuto mojamuto del camarero le esperaba silbando, haciendo como que sacaba brillo a unos vasos también comprados en las rebajas.
-¿Qué va a ser?, preguntó el sirviente.
-Un palacio quemao le escupió a la cara el forastero.
Cansado el sol de tanto y tanto caminar, el viajero miró a la pizarra dejando el colt aún humeante sobre la cochambrosa barra. La tablucha se rodeaba de otras advertencias, entre ellas un hermoso “Hay sebos vivos” remarcado con pintura de color rojo.
-¿Sin más?, preguntó el enjuto.
-Quiero también una tapa de vestigios y una ración de gansos.
-¿Para tomar o para llevar?
-Los vestigios caerán aquí, pero los gansos me los llevaré al puesto que tengo allí.
No hubo más. El forastero calló y fuese, cual flautista de Hamelin. El enjuto se quedó dormido y cuando despertó los gansos aún estaban allí.
(Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

(Publicado en la edición impresa de HOY el 19 de enero de 2018)

lunes, 18 de diciembre de 2017

Ser perrito en Badajoz, guau, qué cosa más guay






Estas son imágenes de los trabajos que se están haciendo para dotar (?) a la ciudad de una perrera de lujo, la que albergará a los simpáticos canes que son animales de compañía para muchas familias. ¡Qué bonito! Miles de euros ahí. Ea, que no decaiga la fiesta. (Fotos M. LÓPEZ)



Cada vez que los veo me echo a temblar. Un perro, un perro... Es guay (¡guau!) ser perrito en Badajoz. Ahora les están haciendo un hotelito de lujo en el parque del Guadiana, qué maravilla (una buena ambozá de euros, varios miles, ahí es nada). Para defecar, para saltar, para graduarse la vista, para jugar con balones medicinales, para balancearse... Mecaguenla, no tienen zona de manicura, no les harán las uñas, no les depilarán, sólo les faltaba eso... Pienso en que lo que a un perro le gusta es el campo, triscar, saltar. A mis cortas luces que los parques del Guadiana no son el lugar adecuado para la estancia de perros, ahí no están bien. Ni los gansos. Que se los lleven al campo, que es su habitat natural. Tampoco están bien encerrados en los pisos, en espacios en los que no pueden correr, ladrar libremente.
La que rige Badajoz es una Corporación democráticamente elegida. Yo voté y sé a quien voté. No tengo más narices que asumir lo que ellos han decidido hacer aunque no me gusta, pero tienen los votos. Y me temo que, en mi opinión, los que forman la mayoría se han equivocado. No quiero una ciudad esclava de los perros, de las cagadas de estos y de las de los gansos del Guadiana. No quiero una ciudad llena de baches, de aceras destrozadas, de miles de metros de cables desatados en las paredes, de un Guadiana moribundo lleno de nenúfares asesinos, de adoquines levantados, de cientos de coches pitando porque no saben dónde aparcar (y porque quieren llegar en coche hasta la puerta de su casa). Quiero una ciudad en la que pueda ver de vez en cuando a policías municipales ayudando a los ciudadanos... No quiero una ciudad abandonada a su suerte, que es lo que parece este Badajoz ahora mismo, como el que se levanta y le dice a su hijo parado búscate la vida, chaval... Y no quiero una ciudad en la que me obliguen a hacerme el simpático con los perros. Que sean ellos los que corran con el rabo entre las patas ¡guau!

jueves, 23 de noviembre de 2017

¡¡¡ Que nos devoran, nos devoran !!!


Lo usual, la imagen diaria en esta zona, docenas de patos triscando, comiéndose el césped y soltando después las mierdecillas. Lo menos frecuente es poder captar a dos patos en solitario.
(Fotos, M. LÓPEZ)

Todos tenemos sueños de los que deseamos despertarnos con urgencia. El ser devorado por un caimán o mordido por una rata es muy frecuente entre los que tenemos mente dispersa. O que los pájaros de Hitchcock te asedien por los pasillos de casa y te hagan la trepanación. Lo de los jíbaros ya está superado. Aquí y ahora, y cuando el alcalde Fragoso sigue sin nombrar un concejal de la tonterías ni un edil de los patos, mucho me temo que vamos a ser invadidos y espero que no devorados por estos bichejos que si en primavera me resultaban simpáticos, con su cuá-cuá, ahora empiezan a tocarme las narices. Y es que los patos, y sus excrementos, empìezan a tomar posesión peligrosamente del parque de Las Moreras, ese que no hace mucho a mi me parecía idílico y ahora está empezando a mostrar sus escondidas carencias.

Y es que los patos, como sucede con todos los animales, evacuan y expulsan al exterior sus excrementos. Este asunto es un poco escabroso o escatológico, pero no se le puede dar de lado. Cuando eran unos tiernos patitos y no devoradores ansiosos de verde, sus excrementos, tan mínimos (los de los patos) no imponían temor ni asco. Pero ahora que han crecido y deben rondar algunos el cuarto de arroba, las móñigas (por decirlo en fino) han empezado a ser un asqueroso complemento del paisaje. Hacen lo que pueden los encargados de la limpieza, pero las mierdecillas están por todas partes. Las cacas podían verse sólo en las zonas pobladas por el verde, pero los bichos han perdido la verguenza y ya se meten entre los aparatos de gimnasia, en los paseos, bajo los bancos en los que no sentamos los imsersos a consultar la hora o el washap... Patos, patos, patos y mierdas asquerosas en nuestras propias narices... Algo habrá que hacer (¿quizá eliminar los huevos de las próximas puestas?). Por allí realizó una de sus famosas carreras Mariano Rajoy, a ver si le llega la noticia y ahora que tiene pocas preocupaciones le manda un recadito al alcalde de Badajoz. “Fran, ¡písales los huevos!”, por ejemplo. Cuá-cuá.

(Publicado en la edición impresa de HOY el miércoles 29 de noviembre de 2017)
Añadido posterior: Según trabajadores encargados de limpiar la zona, la colonia de patos ya supera los 1.500 ejemplares. Refieren los trabajadores además que la presencia de patos está causando que muchas especies habituales en la zona, como las garzas, hayan tenido que huir de este lugar. Lo dicho, para pisarles los huevos.




jueves, 5 de octubre de 2017

A eso se le llama desidia municipal






(La primera foto, daños y vallas en la calle Fernando Castón. En la segunda, la valla que ha cumplido ya medio año plantada en la calle Hermanos Carrasco Garrorena. En la siguiente, losa metálica en la Avenida de Santa Marina parcialmente protegida por una valla que han colocado los 'mossos' de la Policía Local. Finalmente, imagen de los daños en uno de los aparatos de gimnasia del parque del Rivillas. Como puede verse, todo un panorama revelador de la desidia de nuestro Ayuntamiento. Fotos, M. LÓPEZ)


Este jueves se celebra la llamada 'luna de la cosecha de octubre' y sigue sin llover. Y no llueve aunque estamos en la feria de Zafra. Este jueves seguiremos sin tren rápido y sin AVE y si alguien no le pone remedio hoy, estará en pie la misma valla que está plantada en una calle de Badajoz hace ya medio año. Una valla obstaculizando el tráfico en la calle Hermanos Carrasco Garrorena. Como otra situada en mitad de la acera de la avenida Santa Marina, queriendo proteger a los peatones de una losa metálica que tapa un agujero hace casi medio año. A esto se le llama, en román paladino, desidia municipal. Señor acalde, ahora que remodelará su equipo de gobierno por la dimisión de una concejala, aproveche. Agarre el toro por los cuernos y nombre de una vez un concejal de las tonterías. Para que se ocupe con un par de cuadrillas (con una carretilla, unos alicates, unos alambres, unos cubos de cemento, varias baldosas, yo qué sé...) de que vayan tapando los miles de baches de nuestras calles, quitando las baldosas rotas y reponiéndolas, arreglando las farolas que tienen los cables sueltos y al aire, reponiendo las papeleras que han sido descuajadas de sus anclajes por los vándalos que a buen seguro sus 'mossos' municipales saben quiénes son... Ahora es el momento en que todos nos paremos a pensar en qué buenos vasallos seríamos si hubiera buenos señores, trayendo a la actualidad la leyenda que se cuenta de la osadía de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Hoy estamos dominados por la mansedumbre, gobernados por pusilánimes, barridos por los prepotentes de arriba, hoy todo es agachar la testuz y soportar promesas (sobre nuestro AVE y nuestros trenes rápidos, por ejemplo), hartos de ver cómo los dineros públicos no se destinan siempre a cumplir sus fines. A esto que los vasallos estamos soportando se le llama mansedumbre. Lo que algunos mandatarios ejercen es desidia. Y debería acabarse tanta mansedumbre aquí abajo.
(Publicado en la edición impresa de HOY el miércoles, 4 de octubre de 2017)

viernes, 22 de septiembre de 2017

El aceitunero del parque de Las Moreras




(Persiste y aumenta la invasión de patos en el que podríamos llamar Parque de Las Moreras. Al menos a mi, tamaña cantidad de patos ya no me hace tanta gracia. En la segunda foto, los olivos de Santa Marina, en los que se aventura también regular cosecha, aunque no llueve. Buen punto para cargar de aceitunas y aliñarlas en casa. Y por fin, en la tercera foto, la valla que han colocado los "mossos" de Badajoz para protegernos de esa losa que lleva meses tapando un agujero en Santa Marina y que ha originado protestas en los paseantes. Fotos, M. LOPEZ)




¡Qué bien lo describió Miguel Hernández! Hablaba de los aceituneros altivos, decidme en el alma de quién, de quién son estos olivos. Y como resulta que lo que hay en España es de los españoles (excepto lo que ustedes y yo sabemos y yo no quiero mentar) pues digo que resulta que los olivos que aún están en pie en lo que antes eran Las Moreras, allá por el camino viejo de San Vicente, junto a la calle de las Lavanderas de Botoa, ha venido a ser ahora el parque del río y en él hay algunos olivos a los que un avispado ciudadano de Badajoz acude a estrujar las aceitunas. Provisto de las lonas oportunas, con un varal de los de verdad, no un palo de fregona, varea como puede las aceitunas y se las lleva, no sé si para vendérselas a Pepe Aguedo o para aliñarlas con cuidado en su casa y prepararse unos curiosos aperitivos. En este año con esta sequía que tan mal viene para las aceitunas y la bellota, es enternecedor -así lo vería Martínez Mediero- que un sujeto se vaya con la bici y el saco y las lonas a ordeñar los olivos mientras los jubilados del Imserso que todo lo invadimos andemos por allí como que haciendo deporte, esquivando los picotazos de los patos o las ocas o la madre que los trajo. Hace años un ciudadano semejante a este rebuscaba las aceitunas en los olivos de la Avenida de Santa Marina, que este año también traen su cosecha. Esos olivos están cerca de la plancha que tapa un agujero insoportable en mitad de la dichosa avenida, una losa que sigue ahí y que un empedernido escritor de cartas a HOY, José Luis Martínez, ha denunciado y lo más que ha logrado es que los 'mossos' de Badajoz le hayan colocado encima una valla que debe llevar ahí más de un mes y lo que le queda. Patos, aceitunas, sequía, 'mossos', vallas, nenúfar, camalote... y sin el AVE ni el tren digno. Esto es Badajoz, es lo que hay, a vé...

(Publicado en la edición impresa de HOY el lunes  18 de septiembre de 2017)


viernes, 15 de septiembre de 2017

Las gaseosas y el paripé



(Arriba, vistas del paseo del Guadiana. Detrás está la verguenza del camalote y el nenúfar mexicano. Fotos, M. LÓPEZ)

Que sí, amigo Carmelo Sayago, que te tengo dicho que no te saltes las normas de ellos, mira que de lo contrario no saldrás más a escena. Pero no me hizo caso y Carmelo Sayago dibujó en una "carta al director" en HOY lo que estaban viendo sus vivarachos ojos: la gran comedia engendrada en torno al paripé del nenúfar mexicano, el hecho cierto y papable de que aquí se vive una escena teatral (un paripé) con esos trabajadores cruzando el río haciendo como que nos libran de la dichosa planta. Y es que en el teatro muchas cosas se basan en la imaginación, pero en la vida real los hechos son tozudos y esto de la planta invasora es un hecho cierto, no una invención. A este paso, junto a otros dudosos honores, a esta Corporación (y acaso a la Confederación  y a Medio Ambiente, de Madrid o de Mérida) le va a caber el deshonor de haber permitido la paulatina muerte del rio, queriendo embaucarnos con unas canciones al atardecer que son como los cantos de cisne del río, porque el cisne sólo canta cuando se muere. 
También para hacernos más llevadera la agonía del Guadiana, juegan con nosotros a sacar del lecho moribundo toneladas de camalote o nenúfar o lo que sea, echando sobre las indeseables plantas unos malditos polvillos que causan todavía más daños a los males que padece el río. Si Pacheco o Lencero o Valhondo pudieran se removerían en sus tumbas y la emprenderían contra nosotros a bastonazo limpio. Los remedios aplicados, por lo que se está viendo, tienen menos fuerza que las gaseosas del señor Román, que debieron ser un pufo histórico en las crónicas urbanas del Badajoz de los años cuarenta o cincuenta. Sigue, Carmelo, porque ¡vaya tropa que nos gobierna!

(Publicado en la edición impresa de HOY el lunes 4 de septiembre de 2017)