martes, 28 de octubre de 2014

Aquí, como si siempre fuera la misma hora, todos los días la misma hora










(La Barcelona de hoy, el 12 de octubre pasado. Contrastes de la vida. Fotos M.L.)


Corroborarán conmigo en que Badajoz es un lugar en el que pareciera que no pasa el tiempo, como en las novelas de García Márquez pero con más mala leche. Uno se va quince días a la periferia (ingenua forma de hablar de Girona, de Barcelona, de Torrelodones) y vuelve con los colmillos aún más retorcidos porque ve que en los territorios de Monago (territory comanche Monago’s, que ellos gustan de anunciarse en inglés en la prensa nacional) parece que no pasa el tiempo.
  Los mismos parsimoniosos trenes de Chamizo, los carísimos aviones que le pagamos a Air Europa que casualemnte abre enlaces con Tel Aviv, como quien dice ahí al lado con Caminorisco, las carreteras medianamente arregladas… Pero el tren, el avión… En la periferia esa que nombro he asistido estupefacto a las infraestructuras casi lujuriosas de la Estación de Francia, de Sants, al milagro que hace decenas años propiciamos con nuestros impuestos todos los españoles mientras aquí nos siguen regateando un cacho de AVE, nos cuesta un ojo de la cara montarnos en un avión en Talavera, arreglar una vía del túnel de Miravete se lleva tres días con un carril cortado...
  Por aquí parece que no ha pasado el tiempo de los años 50 aunque en algunas cosas andemos algo mejor que esos vecinos tan adorables a los que he visitado. El Gobex, ese invento que al menos tiene la ventaja de que no han saltado chispas de corrupción, sí se resiente de un protagonismo de los que acuden a ver los buitres volar en Monfrague o la berrea con un casco puesto. Son tributos a la galería. Mientras, desde Badajoz, donde no pasa el tiempo y seguimos como hace 50 años, vemos que España continúa progresando y aquí aún forramos los libros con papel de estraza. La culpa quizá no sea de nuestros gobernantes, sino de todos nosotros, de los que no saltamos la verja con decisión. Porque aquí siendo siendo todos los días la misma hora. A vé si no…

(Publicado en la edición impresa de HOY el martes 21 de octubre de 2014)

martes, 30 de septiembre de 2014

Acoso policial en nuestras calles





Para que nadie se moleste, traigo aquí una imagen de dos policías locales en un país europeo, que estaban apatrullando la ciudad. (Foto M. L.)

Caminaré yo esta mañana por el Puente Real tratando de evitar ser atropellado por algún conductor deslumbrado cuando se me vendrá a la mente que hace semanas y semanas que no veo a los muy diligentes y activos señores de la Policía Local haciendo controles en esa zona ni en el Puente de la Universidad ni en ninguna parte. Eso desmiente mi teoría de que somos una ciudad asediada por “los locales”, que es como la versión light de la Policía Nacional, porque a estos últimos se les llama los nacionales mientras los otros son los locales y hace ná y menos eran los municipales (allí donde los haya, porque hay pueblos en que los municipales son como un espanto). En este Badajoz de mi Martínez Mediero, moderno y desconfiado, el agobio a que nos tienen sometidos los municipales es horrible. Intentas evitar ser atropellado en un semáforo, ves a un gamberro motorizado con el escape libre saltándose el semáforo, tratas de que limpie la caca la vecina (no vayan a llamarme machista) que hace cucamonas al perro mientras este se desocupa, ves al gamberro belga rompiendo botellas en Fernando Calzadilla, quieres increpar al jubilado (llámenme lo que quieran) que sacude las alfombras a todas horas del día y de la noche… y de pronto ves que no es necesario que lo hagas tu, que estás rodeado de municipales que se encargan de hacer cumplir las ordenanzas municipales, con una presencia policial que es agobiante para los que presumimos de ser gente de orden. Esta masiva salida de agentes a la calle, apatrullando la ciudad, que para sí quisieran en Marbella o en Mérida, hace que uno recupere la confianza en quienes rigen nuestros destinos, que saben de sobra que cuando un pueblo se siente tan vigilado acaba por gritar ¡fuera las cadenas, que quiero ser libre! Menos mal que, como ya tengo escrito, Badajoz aguanta todo. Hasta al concejal de la moto (aquí no ha pasado nada, mire usted) y al agobio de tanto policía en la calle. A vé…

(Publicado en HOY el 30 de septiembre de 2014)

martes, 16 de septiembre de 2014

¿Es posible que esto vaya a ser el Hospital de la Gran Muralla china?


(El Hospital provincial San Sebastián, que la Diputación cedió graciosamente al Estado para instalar un Parador Nacional. Por la desidia del Estado y de sus responsables, el propio Estado tendrá que gastarse medio millón de euros en reparar los efectos del vandalismo. Así nos luce el pelo. Fotos: M.L.)


Iba servidor de usted a comprar papel para forrar los libros cuando tras atravesar San Francisco vi una multitud que rodeaba las traseras del López de Ayala. No, no era gente que fuera a comprar entradas para ver a algún cómico ni era tampoco otra cola de desesperados a las puertas de Hacienda a reclamar la devolución aún pendiente. Era, sencillamente, una concentración pacífica de personas que al pasar por la acera se habían parado a contemplar a tres ciudadanos del mundo que con varios cartapacios y cámaras, ipad’s y utensilios de lo más variopinto miraban y remiraban la fachada y luego se iban a  los laterales y señalaban las ventanas y cuchicheaban, porque, eso sí, hablan bajito (no son españoles, claro). Chinos de la gran muralla mirando y remirando el que fuera Hospital provincial desde todos los ángulos posibles. ¿Qué coño estarán mirando? se preguntaba un concejal que pasaba por allí montado en su moto y que iba a aparcar a la Plaza Alta. Un curioso ciudadano se atrevió a preguntarles en perfecto idioma chino mandarín y recibió la fatídica respuesta que le dejó perplejo. “Estamos -dijo el chino viejo- mirando a ver si nos interesa quedarnos con el local”. El chino no dijo más pero de su chaqueta asomaba un recorte de este periódico en que podía leerse con letras gordas que el Estado va a soltar 525.000 euros para reparar los desperfectos del Hospital antes de devolvérselo a la Diputación de Badajoz. Y los chinos habrán echado sus cuentas y verán que por mucho que les pidan por el traspaso, como papá Estado se va a gastar medio millón de euros en reparar los daños causados por la incompetencia de nuestras autoridades (concejales, diputados provinciales, alcaldes, presidente de Diputación de Badajoz, etc …) pues ellos con ná y menos nos colocan ahí una tienda de souvenir, una gran muralla o lo que haga falta… ¡Qué poca vergüenza que el Estado pague ahora medio millón de euros tras unos años cerrado el jodido edificio cuando el más tonto del pueblo (yo, por ejemplo) sabía de sobra que ahí no se iba a hacer ni un Parador ni un Paratres ni leches! ¿Por qué se cedió gratis et amore? Este pueblo no se merece tener estos jodidos gobernantes, sean del signo que sean. Y a todos estos gobernantes hay que echarlos a los leones.

(Publicado en la edición impresa de HOY el martes 16 de septiembre de 2014)

lunes, 8 de septiembre de 2014

Don Manuel Botello Marin, designado hijo predilecto de Salvaleón

   









Salvaleón ha rendido un homenaje popular el domingo 7 de septiembre al que durante casi dos décadas fuera su párroco, el sacerdote Manuel Botello Marín, que coincidiendo con este homenaje popular acaba de ser designado por el ayuntamiento hijo predilecto de la villa. Natural de esta población, Manuel Botello ha ejercido su ministerio sacerdotal en Cheles, Entrín Bajo, Berlanga y Salvaleón, culminando su última etapa de dedicación a la Iglesia como capellán del Hospital Infanta Cristina, donde su  popular figura adquirió especial relevancia entre el personal sanitario del centro y los numerosos enfermos a los que visitó en sus más de diez años en el centro hospitalario. Ha sido esta, precisamente, la cualidad humana que la ha sido más reconocida en su vida sacerdotal, la de las numerosas visitas y el afecto demostrado a los enfermos en las parroquias que le fueron encomendadas.
Al homenaje ahora celebrado a iniciativa de un grupo de feligreses se sumó la Corporación Local, que acordó conceder su nombre a una céntrica calle. El alcalde, Francisco Albarrán, anunció en el sencillo acto de descubrimiento de la placa de la calle que llevará su nombre que la Corporación local había decidirlo concederle el título de hijo predilecto. Más de 500 vecinos asistieron a la misa de acción de gracias celebrada en la ermita de la Virgen de Aguasantas y al descubrimiento de la placa, siendo completados estos actos con una convivencia de hermandad en una cafetería de la población. Hubo numerosas intervenciones de organizadores y amigos. Emocionado, don Manuel Botello Marín dio las gracias y narró escenas de su vida infantil y juvenil desarrolladas precisamente en el espacio en el que hoy se asienta la que desde ahora será su calle y que antes era conocido como La Capellanía.
Ya jubilado de su actividad parroquial, sigue colaborando en las tareas de la parroquia de la que es titular Santa Marta, de Salvaleón, donde recibe a diario el afecto de todos los vecinos porrineros.



sábado, 6 de septiembre de 2014

La esquina ilustrada de Badajoz

Hay en Badajoz un lugar que rezuma sabiduría popular desde que amanece. Yo lo llamo la esquina ilustrada y está donde en su día asentó sus reales un negocio que respondía al nombre de La Esquina Educativa. En la Avenida de Fernando Calzadilla, esquina con Avenida de Juan Pereda Pila, antes de las oho de cada mañana de lunes a viernes se da cita una curiosa masa de jubilados y jubiladas que acuden allí movidos por la pasión por la lectura y, supongo, las escasas ganas de gastarse un duro en periódicos. Esa esquina, que las palomas ponen hecha un asco cada madrugada y que luego a lo largo del día es fregada por los titulares de una parafarmacia, es uno de los lugares elegidos por los repartidores de periódicos gratuitos en Badajoz, Desde poco antes de las 8 de la mañana, tanto en el jodido invierno como en el tórrido verano, puede verse allí a varias docenas de jubilados que departen en animada charla y forman las tertulias prerecepción de la carga de erudición que se supone es llevada por los periódicos gratuitos. Esa esquina ilustrada recibe la lluvia de la cultura periodística y no solo se registran colas esperando a los repartidores y a Pepi (ex trabajadora de Duven, Durán Ventura, almacenes de mobiliario y oficinas), que se encarga de recibir de los repartidores los folletos que los periódicos gratuitos también distribuyen entre los ávidos y ahorrativos lectores. Son los que jamás van a pagar un euro por un periódico, como los clientes de los bares a los que a veces no les importa esperar media hora con tal de leer gratis el periódico, y que no dudan en gastarse uno o los euros que sean con tal de disfrutar de la cultura gratuita. Todos ellos son los otros lectores que no pueden incluirse en las estadísticas de lectura de periódicos. Pero así es la vida. Por más que las palomas se empeñen en seguir cagando sobre la letra impresa que se lleva infeliz las declaraciones de todos los astorga de turno. A vé…

(Publicado en la edición impresa de HOY el  jueves 4 de septiembre de 2014)

domingo, 24 de agosto de 2014

El lejío es para el que se lo trabaja

Me contaba Manolo Pérez, el veterano locutor y ex director de RadioCadena Española en Badajoz, en aquellos buenos tiempos en que en Sailor´s una noche si y otra también nos pasábamos “a lo fregao”, que en su juventud (porque él también fue joven, no crean) se iba a las murallas de Mérida a tirarle pedruscos a los enemigos de Calamonte al grito de guerra de “calamonteño, rabúo” (espero que no se me molesten ahora ya por recordarlo). Porque en Mérida siempre han tenido muchas piedras, para dar y tirar y no como en Badajoz, donde lo que abunda son los chinatos. De eso quería yo hablar hoy otra vez porque hace unos días un colega colaborar de esta columna, Fernando Sánchez Lavado, se refería a la Plaza de Conquistadores diciendo que el pueblo la había bautizado como el lejío de los chinatos y exactamente no es así. Fue el entonces alcalde de Badajoz Gabriel Montesinos, (que también llegó a la alcaldía de rebote como Fran Fragoso), quien defendía la firma de la cesión de terrenos a El Corte Inglés, a la que se oponía el Partido Popular de aquel momento, con Miguel Celdrán como primer espada (era concejal, pero en la oposición). Incluso el PP llegó a propiciar la colocación de pancartas en los edificios que hoy miran a El Corte Inglés, en las que podía leerse “Yo también quiero la plaza”. Tuve la suerte de ser yo como plumilla el que recogió y aireó después siempre que pude aquella frase: “Esa plaza no vale para nada. Es un lejío de chinatos”. Triunfó la opción de El Corte Inglés porque el PSOE tenía mayoría en el ayuntamiento y parece que el resultado no podía ser mejor de lo que ha sido. Hoy, junto a lo que fue el lejío de los chinatos, por desgracia, permanece sólo el que bien podríamos llamar el lejío de las palmeras.

(Publicado en la edicióm impresa de HOY el viernes 22 de agosto de 2014)

viernes, 8 de agosto de 2014

Tírate de la moto, mi teniente de alcalde



Los abuelos recientes, como Manolo Becerro, acuden a San Francisco a contemplar pasmados y felices los asombros de sus nietos. Asisten a las miles de preguntas de los niños que quieren aprenderlo todo de golpe. A Manolo le preguntará su nieta Greta, recién llegada a este mundo, si los caminos y las carreteras se hacen y él contestará, como yo, que no, que están trazados por otros y no se hacen, se escriben.
    Los pajarillos y las asquerosas palomas hacen sus caminos en el cielo de Badajoz. Ellas buscan las cornisas en las noches, tras la hora dudosa que se inventó Paz López (esa hora que va de las 9:00 post meridiem a las 10 p.m., o sea, cuando el concejal-teniente de alcalde sale de paseo con su moto de 600 y pico c.c.), para dejar caer su apestosa y sucia descarga (la de las palomas, ¡eh!). ¡Qué asco de palomas en Badajoz! Ahí no hay concejal que sea capaz de ponerles remedio (como tampoco el teniente de alcalde es capaz de poner orden en su corbata) y las esquinas de la calle del Obispo, el campo de San Juan, Fernando Calzadilla, la Avenida de Huelva, Ricardo Carapeto, la de Colón, ofrecen un lamentable espectáculo de excrementos palomares que ¡vaya tela!
  En esa hora dudosa uno se acerca al quiosco de San Francisco y no sabe si pedir una tónica o una caña para acompañar un rato de lectura reposada que Miguel Murillo vigila, mordaz, desde la Terraza del López de Ayala, a la que él ha subido para espantar las palomas porque Onofre no le hace ni caso. Mientras, los del vaso largo siguen aún en La Marina y Antonio Abril, el jubilado de lujo de Sonytel, reclama un poco de plática a los paseantes de Damián Téllez, en el banco al lado de donde Hilario dormita y Horacio bromea con el carnicero Alberto Cerrato sobre la casta esta que nos gobierna, mientras unos desaprensivos, con cara de amantes de los animales,  llevan sus perros a defecar en los mismos jardines de Damián Téllez en los que unos niños harán su primeros pinitos de paseantes mirando el hermoso volar de las palomas, sembradoras de cacas por todas partes sin concejal que pueda con ellas, porque éste está buscando la moto, esa de la que Los Inhumanos (unos músicos, oigan) conminan al concejal,"de la moto tírate..." Y mientras Greta, la nieta de Manolo Becerro, crecerá soñando palomas y caminos.Bienvenida, Greta.

(Publicado en la edición impresa de HOY el viernes 8 de agoso de 2014. El titular apareció cambiado)
http://manololopezgarcia.blogspot.com/