lunes, 5 de abril de 2010

La Jara, la belleza explosiva











Basta con pasear la mirada por entre los millones de margaritas que estos gozosos otoño e invierno nos han derramado. Es suficiente con dejar que el campo hable solo. Se ha apropiado del silencio de la dehesa una paz infinita llena del reventón de las flores, plagada de las miles de flores, de las hierbas hermosas que resisten todo el día enhiestas, sin importarles aún el tenue sol que no es capaz de doblegarlas. La Jara se ha revestido de una belleza explosiva, insultante, demoledora. Hasta a los mismos pájaros les da un cierto respeto dejar caer su canto en estos parajes bellísimos, por temor a quebrar tanta belleza, penetrada por rayos de sol que atraviesan las silenciosas encinas, que avanzan desde el alba hurgando en los regatos, buceando en las charcas repletas de agua cristalina aún.
Muy cerca de La Jara, dejando atrás el Arroyo de Los Linos, la llamada Aguerida, la mole impresionante de la Sierra de Monsalud, refugio de las pantarujas, mucho más abajo del Arroyo de la Pata la Mora, vigilada por el altivo castillo de Nogales, rodeando las miles de jaras que aún crecen tras el Regío, bordeando la huerta de El Aguacil, al lado de El Novillero, junto a la Ribera de Nogales, pasando la cuesta de la Zarcita, jugando con las orillas del pantano, allí se expanden orgullosas La Jara y la Jara Baja, testigos del increíble sonido de las esquilas, de los campanillos de las vacas, del berrear de algún becerro perdido de su madre, del relincho de caballos que trotan alegres tras las potras (por las flores, por la primavera que les ha calentado la sangre). Cientos de golondrinas revolotean felices de no ver a seres humanos; decenas de pardales pían y repían, alguna avutarda anuncia la próxima llegada del verano, milanos otean desde el cielo por si cae algún conejo muerto, cigueñas buscando gusanos en las orillas del pantano, todo un complot contra el silencio y por la belleza que todo lo envuelve en esta dehesa que alguien con acierto llamó el bosque sagrado.
Tras todo un día de miles de sonidos alentados por la Naturaleza, un sobrecogedor silencio se dejará caer en la noche, traspasada ya la hora dudosa que se inventó mi hija Paz. Y aquí, en La Jara, ahora todo es paz hasta que reviente mañana otro día de belleza explosiva.

11 comentarios:

el espontáneo dijo...

Una primavera más te han hablado las jaras y te han pedido un poema en prosa, lamentándose que nadie se acuerda de ellas. Es un mensaje que te dejan cada año cuando te acercas a verlas con Tere. Y es que lo poéticamente correcto es hablar del azahar en primavera, pero ahí estás cada año para transmitirnos el mensaje que las jaras te dejan. ¡Gracias Manolo!

Manuel López dijo...

Gracias, David. Que sepas que por ser hijo de Manola y Manolo, y por todo lo demás, se te quiere.

Jota dijo...

Se me viene a la memoria aquella frase de "Número 5" en "Cortocircuito":
"Esto lo tengo que leer otra vez, más despacio, con más calma", con otros ojos, cerrados, imaginando esa explosión de la Naturaleza que nos hace olvidar los rigores de este invierno tan extraño.
Tengo que leerlo con más calma, con calma.

Lucas Garra dijo...

Yo rompería esa calma, ese silencio... esa paz... con los estornudos producidos por mi jodida alergia.
Un abrazo crack

La niña dijo...

Como siempre,como todos los años,haces que sienta una sana envidia por tu facilidad para hacer que veamos en tus palabras,como una pelicula lo que tu has visto previamente.Y qué memoria hermano,yo reconozco que me estoy haciendo mayor....pero estas tu ahí para suplir todas esas carencias.Besos

Esther dijo...

Alguien más tiene un padre poeta?
Yo sí!

Manuel López dijo...

Hermanos, el niño y la niña:
Después del paseo por La Jara, estuve en la casa del pueblo en la mañana del Sábado Santo de este extraño abril de 2010. Allí vi una vez más a madre y padre.
Estaban por los pasillos. Os vi por allí por el corral y creo que
hasta os reñí. yo también tengo lágrimas perdidas y habré de seguir con la vida, como vosotros. Un abrazo

La niña dijo...

¡UF! si yo te contara.... de aquellas matanzas en Diciembre,que nos despertabamos todos escuchando aquella radio que tanto le gustaba a padre(radio que destripabais para volverla a montar y quedaban piezas para hacer otra nueva),oyendo a Matilde,Perico y Periquin...o de las comidas que madre nos hacia madre cuando volviamos de vacaciones a cada uno lo que mas nos gustaba...de aquellos melones que ella conservaba en los "atroges"del doblao para tenerlos en Navidad,en fin tenemos que seguir viviendo.Besos

Quidam dijo...

Cuando las palabras en un orquestado complot con las imágenes tienen la capacidad de atraparte y transportarte en el "tiempoespacio" es que el artículo es bueno... o por lo menos a mi me lo parece.

Manuel López dijo...

Para Quidam Porrinero: Gracias amigo, por tu sensibilidad. De eso se trataba, de hacer un complot y apresar la belleza del paisaje con la ayuda inestimable de las imágenes. Como bien sabes, nuestro pueblo tiene unos parajes inmensos que hay que explotar y exportar. En eso estamos y tu desde tu página lo estás haciendo muy bien. Un abrazo. Manolo

Anónimo dijo...

Es muy poético desde luego. Y lo mejor completamente reales esas sensaciones que a través de la lectura de este bonito escrito se pueden sentir. Gracias por ello.