El mercadillo de los martes, un paraíso de fragonetas y monovolúmenes, que son como el Arca de Noé del personal... ¿Y qué me dicen del tractor verde airosamente aparcado en Santa Marina? (Fotos, M. LÓPEZ)
La contemplación de la cabeza de un tractor aparcada días atrás en la Avenida Santa Marina en Badajoz me ha llevado, por asociación de ideas, a los momentos en que yo veía en mi infancia furgonetas estacionadas en las calles de mi pueblo y la ciudad. Particularmente señalada era la presencia de furgonetas en la Plaza de San Andrés, hasta donde llegaban las “dekauves” de los pueblos (la de Francisquino Marin, la de Genaro, la de Jacinto Marabel), que nos dejaban allí a los viajeros para que al término de los mandaos (luego se decían encargos, ahora se dice gestiones) volviéramos al lugar para emprender viaje de regreso. Después de San Andrés (donde también se aparcaban los “milquinientos”, otro vehículo mítico, igual que el Pontiac de Blasito) las furgonetas se trasladaron al salto del Caballo, al lado del bar del Micha, un flamenco de postín ya desaparecido. Y, a la par, en muchos pueblos, estaban los tractores como ese que he visto en la Avenida de Santa Marina y que no sé si es del Ayuntamiento (luego, habrá un concejal del tractor) que lo usa para retirar las ramas de los naranjos o es de algún agricultor que ha ido a las oficinas de Caja Rural a cobrar la PAC o a pagar algún impuesto, que es lo que más hacen, mayormente. Del tractor he vuelto a las furgonetas que ahora pueblan algunos lugares como esos nuevos objeto de culto que son los mercadillos, en los que ya se llaman fragonetas. En los dos mercadillos de Badajoz hay decenas que se agolpan en los días señalados, siendo gentes del pueblo gitano su casi exclusivos propietarios. Son las fragonetas como unas nuevas arcas de Noé (en ellas cabe de todo), donde no sólo se viaja acompañando a la mercancía sino que se hace una buena parte de la vida familiar, se come, se echa la siesta de media mañana, se hacen las oraciones, se jalea a Estopa... La fragoneta, hoy ya monovolumen, es ya para ellos una unidad de destino en lo universal. Sin duda.
(Publicado en la edición impresa de HOY el lunes 20 de febrero de 2012)